Empiezo esta entrada con una autodisculpa, porque el cese del doctor Montes, de sus amigos y de todos los que osaron levantar la voz en su defensa me pareción desde el principio una canallada de mucho cuidado, pero de esas con las que te gustaría hacer algo y finalmente no haces nada.
El caso es que ahora que los tribunales han dictaminado que no hubo mala praxis en la aplicación de sedaciones en el Hospital Severo Ochoa (pobre don Severo... ¡vaya homenaje!), me aterra la desvergüenza electoral de Aguirre, Mariano y demás, incapaces de reconocer que les han cogido en una sarta de mentiras (aunque si les contara como está Murcia...).
En la página de apoyo http://www.quemeatiendamontes.com se puede firmar una petición de reparación (bastante más comedida y educada de lo que semejante ralea merece), leer la sentencia íntegra o visitar el impagable video en el que Quequé y Eva Hache repasan toda la historia del caso a golpe de hemeroteca.
Que me atienda Montes. Probablemente no tenga la perspicacia de House (para eso es médico de verdad), pero las palabras de los familiares de pacientes que le han apoyado demuestran que es un hombre bueno y preocupado por sus semejantes, que se ha mantenido dignamente ante la que le caía encima. Ante eso, lo principal es decirle perdón y gracias.
5 de febrero de 2008
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